Los que trabajamos en el entorno digital sabemos lo importante que es la fotografía en este medio. En ningún entorno como en este funciona con tanta claridad la máxima: “Más vale una imagen que mil palabras”. Las fotografías que utilicemos en una web o en redes sociales deben cumplir una serie de requisitos, para que no nos obstaculicen el trabajo. Te hablamos, principalmente, de los aspectos técnicos. No tanto del enfoque o la temática de las imágenes, que eso lo marcará el nicho y los objetivos que te plantees.
Como redactor digital, tengo claro que un artículo o el post de un blog, no tendrá mucha repercusión, por bueno que sea el texto, si no viene acompañado de una buena imagen destacada. La fotografía influye en gran medida en que el usuario haga clic, acceda al artículo y lo lea. Por motivos de derechos de autor, las revistas digitales recurrimos con frecuencia a bancos de imágenes.
La relevancia de las fotografías es igual o mayor cuando estamos hablando de la web de una empresa o de montar una tienda online. Las imágenes de una web corporativa transmiten la filosofía y el espíritu de la marca, y deben estar en coherencia con ella. En una tienda online, los productos, no nos confundamos, se venden por la imagen.
Los fotógrafos de Laps Estudio, un estudio valenciano de diseño digital, que entre sus prestaciones ofrecen el servicio de fotografía para webs y redes sociales, señalan que las fotografías que se utilicen en internet deben transmitir una imagen sólida y profesional de la actividad a la que se dedica el propietario de la web o del perfil. Esto es válido tanto para una empresa, como para un particular.
La fotografía tiene una capital importancia en internet.
La resolución.
Un aspecto técnico de la fotografía en internet es la resolución. El blog Hello Creatividad opina que una resolución de 75 ppp es más que aceptable para trabajar en la red. Si queremos mayor nitidez en la imagen, podemos subirla hasta 96. Por tanto, el intervalo que aparece entre estos dos indicadores sería la resolución óptima para colgar imágenes, tanto en una página web, como en cualquier red social.
El concepto PPP es píxeles por pulgada. En el ámbito digital, viene determinado por las dimensiones de una pantalla de ordenador en píxeles. Los monitores suelen oscilar entre 72 y 93 ppp.
Colgar las fotografías en internet, normalmente, requiere edición. Una buena cámara digital nos ofrece una resolución desorbitada en comparación con la que admite un ordenador o un móvil. Las cámaras digitales funcionan en megapixeles; es decir, millones de píxeles. Una cámara suele sacar imágenes de 1.600 x 1.200 píxeles. Lo que nos da una resolución de 1.920.000 píxeles (1,9 megapíxeles). Un tamaño que abarrota la memoria de cualquier dispositivo.
Esto nos obliga a editar las fotografías. Esa costumbre que tienen algunos aficionados de volcar las imágenes de sus cámaras directamente a internet no es una buena idea. Satura a los servidores.
Con relación a este punto tenemos el peso de las imágenes. El cual, si es bastante grande, puede afectar a la funcionalidad de la página web, en concreto a su velocidad de carga. Una URL debe cargarse por completo en 2 o 3 segundos como máximo. Esto significa, que en la pantalla del ordenador o del móvil debe aparecer todo el texto, con las fotos, vídeos y archivos Java que tuviera incluidos. Si tarda más tiempo, el usuario puede abandonar la web.
Esto también influye en el SEO o posicionamiento de la página. Si los buscadores perciben que la página no ofrece una buena experiencia de usuario, no la recomendarán en las búsquedas.
Donde se utilizan las fotos.
Para que seamos conscientes de lo importante que es la fotografía en internet, propongo un ejercicio. Detenernos un momento en recapitular las ubicaciones y utilidades de las imágenes en la red. Estas son algunas de las más importantes:
- Imagen destacada de un artículo de blog. Es la fotografía principal que acompaña al título del contenido y sirve para captar la atención del lector en listados y redes sociales.
- Banners y cabeceras de página web. Se colocan en la parte superior de una web para transmitir la identidad de la marca, y reforzar la explicación del tema sobre el que trata blog o la web.
- Fotografías de productos en e-commerce. Muestran el producto desde distintos ángulos, con detalles y contexto de uso. Son esenciales para generar confianza y facilitar la decisión de compra.
- Imágenes de categoría o colecciones. Ayudan a identificar de un vistazo secciones dentro de una web, una tienda online o un catálogo digital, mejorando la experiencia de usuario.
- Contenido para redes sociales. Las fotografías acompañan publicaciones, historias y anuncios, aumentando la visibilidad y la interacción con el contenido.
- Imágenes para anuncios. Se usan en campañas de publicidad digital para atraer clics y comunicar una propuesta de valor de forma inmediata.
- Fotografías corporativas o de marca. Incluyen imágenes del equipo, instalaciones o procesos de trabajo, reforzando la credibilidad de la empresa.
- Imágenes en páginas “Sobre nosotros”. Transmiten cercanía y ayudan al usuario a conocer quién hay detrás de un proyecto o negocio.
- Imágenes en newsletters y e-mail marketing. Acompañan textos promocionales o informativos que se envían por correo electrónico para mejorar la tasa de clics en los mensajes.
- Galerías fotográficas y porfolios. Muestran trabajos realizados, proyectos o eventos, especialmente importantes para profesionales creativos y empresas de servicios.
- Imágenes optimizadas para SEO. Además de lo visual, las fotografías deben estar bien etiquetadas con el nombre y el atributo Alt para posicionar en buscadores.
Características de las fotos en internet.
Además, para utilizar correctamente las imágenes, las fotografías deben cumplir una serie de requisitos. Estos son algunos de ellos:
- Peso del archivo optimizado. Las imágenes deben tener el menor peso posible sin perder calidad visual. Lo recomendable es que estén por debajo de 150 K. Archivos demasiado pesados ralentizan la velocidad de carga de la web y perjudican el posicionamiento.
- Resolución adecuada al uso. No es necesario utilizar resoluciones muy altas. Para web suele ser suficiente con 72–96 ppp (píxeles por pulgada), adaptando el tamaño real de la imagen al espacio donde se mostrará.
- Dimensiones correctas. La imagen debe subirse con el ancho y alto exactos que necesita la web o plataforma, evitando escalados automáticos. Fotos rectangulares para imágenes destacadas y banners de cabecera, imágenes cuadradas para galerías de producto, etc.
- Formato de archivo apropiado. El formato JPEG es ideal para fotografías con muchos colores, PNG para imágenes con transparencias y WebP para una excelente relación entre calidad y peso.
- Compresión eficiente. La compresión reduce el tamaño del archivo manteniendo una calidad aceptable. Es clave encontrar el equilibrio entre nitidez y velocidad de carga.
- Perfil de color estándar. El uso del perfil sRGB garantiza que los colores se vean correctamente en la mayoría de pantallas y navegadores.
- Nitidez y enfoque correctos La imagen debe verse clara y bien enfocada incluso en pantallas pequeñas, evitando desenfoques innecesarios o exceso de filtros.
- Buena iluminación y contraste. Una exposición equilibrada facilita la visualización en distintos dispositivos y condiciones de luz.
- Compatibilidad con dispositivos móviles Las fotografías deben adaptarse a pantallas pequeñas sin perder nitidez, ni calidad.
La edición.
Como estamos viendo, la edición es un paso decisivo para utilizar las fotografías en internet. Tanto para adaptarlas a los requerimientos técnicos, como para conseguir el objetivo que nos hemos planteado con ellas: Aumentar los clics en una publicación, estimular la venta, etc.
Muchos usuarios recurrimos a la versión gratis de Canva para editar las fotografías; sin embargo, si buscamos un efecto más profesional, tenemos que recurrir a herramientas de edición más complejas. La revista A.D. presenta en un artículo las que, según ellos, son las mejores.
Sin duda, el editor por excelencia de fotografías digitales es Adobe Photoshop. Es la herramienta más utilizada por los fotógrafos profesionales y los diseñadores gráficos. Es compatible con varios sistemas operativos (Windows, Mac, Linux) y ofrece funciones sencillas como filtros y otras más avanzadas. Es tan valorada, que en muchos trabajos del ámbito digital se exige conocer su manejo como un requisito de contratación.
Otra herramienta de edición que utilizan los fotógrafos profesionales es Adobe Lightroom. Una de sus características es que trabaja en la nube, lo que ahorra espacio en los equipos informáticos y permite compartir las fotos incluso durante el proceso de edición.
Para archivos de gran tamaño, los profesionales utilizan Capture One, un programa de edición que trabaja con archivos RAW. Permite editar imágenes de más de 20 megapíxeles sin afectar la velocidad de procesamiento del ordenador. Es útil tanto para imprimir archivos, una vez editados, como para adaptarlos a los requerimientos de una web. Quizás, uno de los principales problemas que presenta es que no es compatible con las herramientas de Adobe (Photoshop y Lightroom.)
Como hemos visto, aunque no solemos darle importancia a las imágenes cuando las utilizamos en internet; importancia técnica me refiero, su relevancia es indiscutible.